Quemaduras solares
Las quemaduras solares aparecen en mayor consideración en verano donde la exposición solar es más frecuente. A pesar de los conocidos daños a corto y largo plazo, desde enrojecimientos hasta melanomas (cáncer de piel) se sigue abusando de los baños de sol sin la protección solar adecuada, o lo que es peor, sin protección alguna, y como consecuencia aparecen las quemaduras solares.
Hay diferentes grados dependiendo del tipo de lesión en la piel o efecto en el organismo. Puede ir desde el enrojecimiento acompañado de dolor-escozor con o sin contacto, hasta el shock (muy raras veces).
Los daños son temporales y alcanzan su punto álgido a las 72 horas. Por eso es normal notar que empeoras hasta unos días después de haberte quemado.
El efecto a largo plazo es el melanoma (cáncer de piel) porque los rayos solares pueden atravesar la piel y dañar el material genético (DNA) de las células de la piel (melanocitos).
Ante una quemadura solar debes:
• Hidratarte correctamente bebiendo agua.
• Usar lociones hidratantes y reparadoras.
• NO volver a tomar el sol. Si por cuestiones laborales estás al aire libre cúbrete con ropa fina y clara la piel agredida.
• Si aparecen ampollas u otra coloración en la piel que no sea un enrojecimiento debes acudir al médico, así como si sientes mareos, náuseas o fiebre.
Es muy importante la prevención de las quemaduras solares, por eso usa tu factor de protección solar adecuado para tu fototipo de piel (ver artículo “Elige bien tu factor de protección solar” del mes de abril)
No olvides permanecer a la sombra a las horas de máxima insolación (12h hasta las 16h) y cubrirte la cabeza con gorras o pañuelos.